Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de enero, 2021

Disclaimer

Sigo escribiendo un capítulo por semana, pero no los publicaré, porque a medida que avance la historia tendré que ir haciendo cambios y corregiendo cosas. La publicaré cuando esté terminada. Entre tanto, por aquí os dejo unos bocetos rápidos de los protagonistas por si no acabáis de ponerles cara: Stylianos Aslanidis Rodion Ivanovich Kolzov Reyhan Akar Thais Katsaros Leah Williams Wade Ross ¡Sed felices! ✨

4

 Aún no habían despuntado los primeros rayos de sol cuando Rodia se levantó de la cama, como cada madrugada, sin necesidad de despertador. Su cuerpo obedecía a la rutina mejor que ningún reloj. Abrió el cajón de su mesita de noche y sacó de entre los calzoncillos una petaca de alcohol. Dio un largo trago y, tras volver a guardarla, salió de su habitación para entrar en la contigua. -Buenos días, Tatiana… - Rodia se acercó a la cama y se inclinó para besar la mejilla de su hermana, de catorce años, que ya estaba despierta. A continuación, le limpió la barbilla y la boca con un pañuelo de tela, deslizó sus brazos por debajo de su espalda y piernas y la levantó para cargarla hasta el baño. Una vez allí, la desvistió de cintura para abajo y le dedicó una sonrisa, lleno de sorpresa y orgullo. El pañal estaba seco. -¡Muy bien, así me gusta! La chica le devolvió la sonrisa con la mirada perdida, a duras penas entendía lo que su hermano le decía, pero captaba sus sentimientos mejo...

3

  -¡Suéltala! ¡¡Suéltala!! - Stylianos se agarró al soldado y comenzó a golpear el brazo con el que a tenazaba a la pequeña, tratando inútilmente de hacerlo ceder, pero antes de que pudiera lograrlo, otros dos fuertes brazos rodearon su cuerpo desde atrás y lo elevaron con violencia del suelo, dejándolo indefenso. -¡¡Stylios!! El chico giró el cuello y vio a su padre en el suelo boca abajo. Otro soldado lo había reducido y apoyaba la rodilla en su espalda. Jamás los ojos del señor Aslanidis habían arrojado una mirada tan desesperada. Los gritos de sus familiares apenas podían oírse entre las miles de personas que corrían despavoridas en todas direcciones, huyendo de las llamas. Sin embarg o, en medio del frenesí, Stylios pudo vislumbrar a su madre por una fracción de segundo, siendo apresada por otro militar. Por sus mejillas corrían dos ríos salados mientras su garganta se desgarraba gritando el nombre de su hij a. Por un instante, aquello fue lo único que los oídos de Stylios...

2

El olor del alcohol llamó a Stylios a la consciencia como un lejano susurro; sin embargo, fue una oleada de profundo, ardiente y palpitante escozor lo que lo trajo definitivamente de vuelta a la realidad. Al abrir los ojos se encontró frente a frente con un hombre grueso, de espeso bigote, que aplicaba alcohol a su labio inferior con un algodón, vistiendo guantes de látex. La disposición y el olor de la estancia eran las propias de un centro sanitario, pero aquello no parecía un hospital. -¡Buenos días, bella durmiente!  –  Exclamó el hombre en un tono jocoso y alegre . Pese a lo rudo de su aspecto, era delicado en sus atenciones. Stylios agradeció la actitud de aquel hombre, pues hacía ver que el incidente, de alguna forma, no había sido tan grave. -¿Dónde estoy?  –  Se decidió a pregunta r , con un gesto amargo; la vuelta a la consciencia había le había devuelto también el dolor de sus traumatismos, que sentía arder por toda su cara. -Me gustaría decirte que e...